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diario de un jeiter

Virulencia

A finales de 2019 empecé a escuchar, en lo más profundo de la noche, el llanto inequívoco de un recién nacido. Un llanto sincero que nace de la incomodidad de tener que sortear el nuevo medio ambiente hostil al que... Seguir leyendo →

Santoku

Vengo de una familia de cocineras intuitivas guiadas, más que nada, por el placer de comer. Al menos así eran mi madre y mi abuela —mis tías no eran tan afectas a la cocina, pero con los años han igualado... Seguir leyendo →

Una fiera lentísima

Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Eduardo Lizalde Nunca he sido bueno memorizando poemas. Lo he intentado y al final, a mis casi cincuenta años, apenas recuerdo una estrofa de un poema de Gutiérrez... Seguir leyendo →

Ardillas

Una manada de ardillas decidió, desde hace un tiempo, asentarse enfrente de mi casa. Su reino se extiende ahora a unos seis árboles y tienen acceso a unas diez construcciones, dos de ellas edificios donde los roedores dominan unos seis... Seguir leyendo →

Viaje a Getxo

Amanecí temprano por el frío y las pocas calorías en mi cuerpo. Me di un regaderazo —supongo, porque en esta historia hay algunos espacios que he tenido que llenar con la suposición más que con la memoria— y bajé al... Seguir leyendo →

Fantasmas

Morir es olvidar, ser olvidado Jaime Sabines La muerte es, por un lado, una idea compleja de digerir, es difícil entender todo lo que implica, lo que cambia el entorno una muerte cercana —si el aletear de una mariposa en... Seguir leyendo →

Recuperar el país

En los años noventa, mi revista favorita era, sin discusión, El País Semanal. A la fecha, podría seguir siendo una de mis favoritas, pero como ya no llega a México y no le encuentro el gustillo a leer una revista... Seguir leyendo →

El otro universo

La entrada del edificio es como la de una vieja vecindad, pero ya dentro, los pasillos son largos y se multiplican. En el segundo piso, hay una puerta que luego de un desnivel desemboca en el edificio contiguo, donde las... Seguir leyendo →

Siempre hay abejas en tu pelo

La noche del 15 de agosto de 1996 dormí poco. Estuve hasta muy tarde sentado en el comedor de casa de mis abuelos, donde vivía, revisando una y otra vez mi tesis de licenciatura, varios libros de ensayos de Octavio... Seguir leyendo →

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