La primera vez que fumé marihuana fue en Madrid; tabaco intervenido con hachís. No sentí ningún efecto, pero a las tres de la mañana, en pleno invierno, decidí caminar del barrio de Salamanca hasta la casa de huéspedes donde me quedaba que estaba a una cuadra de la plaza Jacinto Benavente, en el centro. Nomás porque sí. Claramente no estaba pensando con claridad.

Después lo volví a intentar (lo de fumar mota) algunas ocasiones, pero siempre sin efectos. Y un día, mi cardiólogo me contraindicó el uso de marihuana, así que desistí (casi, una vez hace no mucho volví a intentarlo, sin conseguir el efecto prometido).

Siempre había tenido la sensación de que el consumo de mota a mí me vendría bien. Es decir, que me gustarían sus efectos y bien podría ser consumidor habitual. Pero no, no ha funcionado de esa manera. Sin embargo, sí he sido cercano a gente que consume marihuana y es gente que suele caerme bien.

Pero hay algo que me inquieta de todo el asunto. No es un tema moralino sobre el consumo recreativo de sustancias prohibidas, sino que mientras no se legalice el uso de esta droga, su consumo se convierte en el dinero, tan sucio como el generado por la cocaína, que alimenta a los grupos de narcotráfico, que son los principales responsables de la sangre que este país ha derramado en los últimos años.

Es muy fácil culpar de esta guerra contra el narco a Calderón con un porro entre las manos. Pero nada más alejado de la realidad; a mí me parece más responsable de todo esto aquel que compra una grapa (total, una qué más da) o unos porritos (porque todo el mundo lo hace), de financiar a los grupos armados que están tomando control del país (esos mismos que se infiltran en todos los niveles del gobierno y que provocan la violencia de Estado).

La solución es sencilla, al menos con la marihuana —porque ya con la cocaína o las tachas ya es más complejo. Siembren. Si van a consumir, no la chinguen, primero siembren. Unas macetitas. Yo no sé nada de eso, pero hay tutoriales en YouTube (el otro día me dijeron que, según los millenials, las respuestas a todas las preguntas se encuentran en YouTube. Y no sé si de todas, pero si uno pone “cómo sembrar marihuana”, se despliega una larga lista de videos tutoriales).

Así que ya saben, por una pachequez sustentable y mientras no legalicen su consumo, por favor, siembren, y ya con un porro de mota sembrada en casa entre los labios, si así lo desean, despotriquen en contra del gobierno y su fallida guerra contra el narco.

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