Siglos después de numerosas decapitaciones, rebeliones sangrientas y largas guerras, luego de que el sistema demostrara ser absurdo y obsoleto, aún hay quienes sueñan con tener el poder por derecho divino de gobernar a otros. Es, quizá, esa ilusión, la de creer que por el simple motivo de ser uno es digno de tener a un reino a sus pies la que impulsa a dictadores, aunque el sueño sea, posiblemente, inherente a la ambición humana. De otra manera, no puedo entender cómo alguien que aspira al poder político encuentre divertido disfrazarse como un rey medieval y desfilar frente a un séquito numeroso ejercitando su poder.

El empresario Enrique Michel, una de las figuras que se vislumbra como fuerte candidato para pelear por el gobierno de Jalisco, celebró su cumpleaños 66 este fin de semana con una fiesta real en la que desfilo como un rey —corona sobre su cabeza, espada en mano, un cetro en la otra y una capa con retoque en hilo de oro—, mientras sus invitados lo vitoreaban.

El disfraz de cumpleaños podría hasta parecer una gran broma y ser preámbulo para una fiesta de antología. Imagino amigos que lo harían y no pararía de ser gracioso. Además, cada quién tiene el derecho de disfrazarse como le venga en gana y festejar su cumpleaños como quiera. En ese sentido, no puedo criticar a Michel, director general y accionista mayoritario de Dulces De la Rosa —los que hacen el mazapán del mismo nombre y que se vende en todo el país como si no hubiera un mañana—. Es más: ¡Felicidades!

Así, probablemente este sea sólo un tren del mame al que me he subido por error, por no dejar, por convivir. Lo reconozco. El evento, ahora, es irrelevante; incluso chistoso. Lo que no deja de perturbarme es que el pasado 15 de junio, Michel se afilió al partido político Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en un evento con bombo y platillo encabezado por Yeidckol Polevnsky, la secretaria general de Morena. Asimismo, se rumora que Michel podría ser el candidato del partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador al gobierno de Jalisco en las elecciones del año entrante. Si esto se concretara, la ironía de esta mancuerna no podría ser más rotunda.

Andrés Manuel, quien está trepado en una supuesta superioridad moral desde la cual él cree que es la única persona con derecho a gobernar este país, podría quedar ligado a este hombre que, entre bromas, le gusta pasearse con un cetro dorado. Esta asociación sí debería de encender los focos rojos; sin embargo, por el momento, la unión de estas personas que quisieran gobernar por derecho divino sólo es una posibilidad.

Según los medios de comunicación, el pasado cumpleaños de Michel fue una fiesta tipo Hugh Hefner, en la que hubiéramos visto al dulcero, seguramente, envuelto en una bata de seda y rodeado de lindas conejitas. Así que, en todo caso, lo que queda es esperar un año para ver cómo nos sorprende este ínclito prohombre jaliscience en su sexagésimo séptimo aniversario.

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